El Noa Noa y otros lugares emblemáticos definidos por Juan Gabriel

agosto 16, 2018 - Juan-Gabriel

Las ciudades en las que vivió, los escenarios en los que cantó. Estos son los lugares que marcaron la música y la vida de Juan Gabriel, el Divo de Juárez.

El Noa Noa

Es un lugar de ambiente donde todo es diferente”, dice esta canción, una de las canciones más cantadas por los mexicanos en las últimas décadas.

Además fue el centro nocturno en el que debutó Juan Gabriel en 1966, hace exactamente 50 años. El juarense Alberto Aguilera Valadez cantó ahí, jovencito, la canción ‘Adoro’, de Armando Manzanero. Y ya no se detuvo jamás. Gracias a él, supimos que este lugar existía, en pleno centro de Ciudad Juárez, a escasas calles del puente internacional fronterizo.

En 1980 fue cuando Juan Gabriel le compuso una canción a este sitio. En 1981, para consolidar aún más la leyenda del lugar, el propio Juan Gabriel actuó en el filme homónimo.

De sol a sol: Parácuaro

Juan Gabriel nació en 1950 en Parácuaro, Michoacán. Al pueblo, ubicado en este estado suroccidental de México, le dedicó esta canción.

Esta canción, naturalmente, puso a Parácuaro en el mapa. Tan importante en su historia de vida, que a fin de cuentas el seudónimo fue adoptado a instancias de tomar Gabriel en honor a su propio padre paracuarense y a don Juan, un viejo del pueblo que le enseñó a trabajar y a ganarse la vida al compositor.

Allí está la casa de origen de la familia, que si ya era visitada por turistas, ahora lo será mucho más. Ubicada en la calle que antes se llamara 5 de Mayo (como tantísimas en México) y que desde hace varios años se rebautizó como Calle Juan Gabriel. Ahí también está Juangácaro, el rancho del artista donde tenía lo mismo huertos con hortalizas locales que un estudio de grabación. Ahí fundó un grupo de mariachi juvenil y la Escuela de Música Juan Gabriel, intervino para la construcción de una carretera, ofreció varios conciertos gratuitos y fundó una asociación civil para mejorar la imagen urbana del pueblo y cuidar los manantiales y todo el entorno de flora y fauna.

El Palacio de Bellas Artes

La polémica sobre la presentación de un cantante popular en ese exclusivo recinto fue breve porque Juan Gabriel se ganó ese sitio: en agosto de 1997 celebró un memorable concierto –en homenaje por sus 25 años de trayectoria- en el Palacio de Bellas Artes. El primer “cantautor de música popular” que rompía la barrera de la ‘música culta’ en el emblemático centro de las artes en el centro histórico de la Ciudad de México.
Fueron 20 canciones con oberturas y medleys incluidas. Y fue la consolidación de la leyenda. Lo volvería a hacer él mismo 15 años después para celebrar sus 40 años de carrera, ahí mismo, en el recinto sagrado de las sinfónicas, la ópera y el ballet. Sólo él. Si alguien quiere revivir ese momento, aquí va completo gracias a los buenos oficios de YouTube:

Bellas Artes fue de él, sí, no una, sino varias veces. Por eso no sorprende que Rafael Tovar y Teresa, secretario de Cultura del gobierno mexicano, haya anunciado ya hace unos minutos que el Palacio de Bellas Artes, si la familia de Juan Gabriel así lo desea, abre sus puertas para hacerle un homenaje de cuerpo presente.

Por supuesto, entre el Noa Noa y Bellas Artes, el gran Juanga recorrió todo el país y decenas de países en el mundo. Pero el epicentro de sus grandes presentaciones fueron los palenques. Entre peleas de gallos, apuestas y charrería, la voz de Juan Gabriel y su talento histriónico hicieron que todo México, y varias naciones latinoamericanas, se le entregaran de lleno. Sin retorno.